También podía sola

Mi primer encuentro sexual cambió mi vida 180 grados. Me fui de casa siendo una persona y volví esa noche siendo otra completamente distinta. Creo que crecí de golpe.
Dormí como un oso, y me desperté pensando en él. Repasé mentalmente cada imagen, cada sonido y volví a sentir el fuego interior. Otra vez sentía la vagina totalmente mojada, y metí la mano dentro de mi ropa interior para palpar esa viscosidad.
Y pensar que las veces que había oido hablar de masturbación, me asqueaba casi hasta la nausea!
Con los dedos bien húmedos, comencé a acariciarme el clítoris lentamente, cada tanto bajaba para volver a humedecerlos y seguía acariciándome mientras sentía que mi cuerpo se contorsionaba involuntariamente.
Aun hoy sigo considerando esta manera la más sencilla y placentera forma de autosatisfacerme. Y también todavía en ocasiones evoco esas mismas imágenes.
Me toqué hasta que volví a sentir la sensación de la noche anterior, y me froté hasta retorcerme de placer mientras me mordía los labios para no gritar.
Ya lo dije, pero lo reafirmo, esta práctica matutina es la mejor forma de empezar el día.

2 comentarios:

Donato dijo...

Coincido totalmente. Salvo por la anatomia, claro esta.

Anónimo dijo...

Me pregunto si sabrás que "soberbia" es lo mínimo que se te puede decir. Por tu foto, por tu aclaración del comienzo, por tu poca pluma.
Una pena.

A ver si ponés el comment...